Mi tarea fue diseñar un sistema visual cohesivo capaz de destacar en entornos saturados como Ozon y Wildberries (países de la CEI).
En esta categoría, el empaque suele saturarse de reclamos, fotos de mascotas y estética “médica” genérica, creando un mar de monotonía digital. Al mismo tiempo, la gama de Pamilee incluía productos de cuidado diario y soluciones funcionales de salud, que debían diferenciarse claramente sin fragmentar la marca.
El proyecto incluyó un nuevo logotipo registrable: el nombre anterior, ProAnimal, no podía protegerse legalmente, por lo que la marca evolucionó a Pamilee y necesitaba una nueva identidad.
Un tercer nivel de complejidad fue alinear las direcciones B2B (Cuidado Profesional) y D2C (Cuidado y Salud de Mascotas): debían convivir como una sola marca y, a la vez, segmentar audiencias distintas de un vistazo.